El descubrimiento de la estructura del ácido desoxirribonucleico (ADN), plagado de coincidencias, casualidades y errores, es uno de los episodios más fascinantes de la historia de la ciencia.
La revista científica Nature divulgó el 25 de abril de 1953 el artículo «Estructura del ácido desoxiribonucleico», firmado por el británico Francis Crick y el estadounidense James Watson, que recibieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1962 junto al también británico Maurice Wilkins, que había sentado unos años antes las bases para el hallazgo.



